Videoportero y control de acceso numérico





El videoportero es un sistema autónomo que sirve para gestionar las llamadas que se hacen en la puerta de un edificio (sea complejo residencial, vivienda unifamiliar, centros de trabajo, etc), controlando el acceso al mismo mediante la comunicación audiovisual entre el interior y el exterior. La característica principal del videoportero es que permite que la persona que ocupa el interior identifique la visita, pudiendo entablar una conversación y/o abrir la puerta para permitir el acceso de la persona que ha llamado.
El videoportero se compone de elementos en la calle y en la vivienda: una placa en el exterior, un abrepuertas eléctrico y un monitor para el interior. La placa exterior o placa de calle es un panel que se instala junto a la puerta de la entrada y en el que se integran distintos elementos preparados para su uso en cualquier circunstancia climática: uno o varios pulsadores para realizar la llamada al interior (habitualmente uno por vivienda), una microcámara adaptada para visión nocturna que capta la imagen de la persona que llama, un micrófono que recoge su voz y un altavoz que reproduce, en la calle, la voz de quien ocupa el interior.
La placa exterior de un videoportero permite incluye pulsadores para llamar a las viviendas y una cámara que captura la imagen de la calle.
El monitor de videoportero permite ver quién ha llamado a una vivienda, hablar con la visita y abrir la puerta principal.
El monitor de videoportero, que se instala en el interior, consta de una pantalla en la que se visualiza la imagen de la persona que ha llamado, micrófono y auricular para la conversación y un pulsador que permite accionar el abrepuertas. La comunicación que se establece es totalmente dúplex. El abrepuertas eléctrico es el dispositivo que se instala en la cerradura de la puerta para que, accionado desde el interior del edificio, levante el pestillo franqueando de ese modo el paso al visitante.
Control de acceso numérico:
Los controles de acceso permiten dar autorización a determinadas personas para acceder a una puerta. Esta puerta será de una vivienda, una comunidad de vecinos, un recinto ajardinado, un local, en definitiva donde queramos restringir la entrada al público y autorizar a determinadas personas.
Los controles de accesos los hay de diferentes tipos: Con teclado numérico con una clave que puede ser única por cada persona o compartida. Con un lector de tarjetas, cuyo poseedor podrá entrar, con mando a distancia o por huella dactilar donde identifica a la persona inequívocamente. Según la seguridad que requeriremos o la comodidad para la gestión del control de acceso se suele elegir un método u otro.

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